Capítulo 26: Puente Bee Waist, confesiones, primavera. (3/3)
Ambos hablaban cuando apareció Zijuan. Jia Baoyu bromeó: "Zijuan, trae algo de té bueno". Zijuan respondió: "¿Dónde está el buen té? Solo hay que esperar a Xi Ren para traerlo". Daiyu le pidió: "Déjalo, ve y trae agua antes".
Mientras conversaban, llegaron varias personas. Jia Baoyu, confundido, fue llevado por uno de ellos hasta la sala principal del jardín, donde se reunió con Sheng Pan. Este comenzó a reírse mientras decía: "¡Ya me dijiste que venías! ¿Por qué saliste tan rápido?" Baoyu y Sheng Pan sonrieron mientras se saludaban.
Sheng Pan explicó la razón de su viaje, hablando sobre los regalos que había traído. Mientras se sentaban a comer, Jia Baoyu no podía evitar reír al hablar del "sabroso" (dulce y salado) regalo que Sheng Pan le ofrecía.
Tras la comida, Jia Baoyu regresó al jardín. Al llegar a la puerta de Lin Daiyu, llamó pero ella no abría. Enojado, subió por el muro del patio. Al verla llorar y escuchar su lamentación, se sintió avergonzado. Decidió hablar con ella y prometer que sería más considerado.
Lin Daiyu, al escuchar la voz de Baoyu, se detuvo en seco, pero este ya había entrado al patio. Con lágrimas en los ojos, le pidió disculpas y le prometió estar siempre a su lado. Jia Baoyu, conmovido por sus sentimientos, prometió protegerla.
De vuelta a la mansión principal, Lin Daiyu se encontró con que su prima Baochai también había ido a visitar a Jia Baoyu. Con un poco de envidia, Baochai le preguntó si el alimento fresco les había gustado.
Lin Daiyu, mientras caminaba por el jardín, recordando las palabras de Baochai, se dirigió hacia la puerta del patio. Al escuchar los ruidos del interior, su corazón latía fuertemente. Abrió la puerta y entró al patio.
Mientras Baoyu estaba en la sala principal, Lin Daiyu esperaba fuera. De repente, una discusión entre las sirvientas de Jia Baoyu interrumpió su espera. Una de ellas, Qingwen, se refirió a Baochai con un tono desagradable.
Daiyu, al oír esto, se sintió aún más triste y se escondió detrás de una columna del patio, llorando en silencio. Al final, la angustia y el dolor la llevaron a una posición solitaria en un rincón, donde su llanto resonó con la belleza melancólica de los pájaros y las flores que se agitaban al viento.
En el siguiente capítulo: "Daiyu llora solitariamente en la noche, mientras los ángeles silenciosos se asustan con su música".