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Capítulo 98: Alma de Jìzhū regresa, llantos de Shenying en el terreno de soledad. (3/3)

Lady Xīnfūn y Fénjíng, conmovidas por el dolor de sus madres, no sabían qué hacer.
Cuando llegó la noticia a Matriarca Jiaméng y Madre Shānfūn, lloraron amargamente.
Matriarca Jiaméng dijo: "Es mi culpa haberla lastimado.
Pero ¿cómo podría ser tan ingenua?" Luego se dirigió al jardín de Dajù para consolar su espíritu y no quería dejar que Bāichā supiera la noticia, pues temía causarle más dolor.Al llegar a la casa de Bāichā, encontraron a esta con cara de tristeza.
Matriarca Jiaméng le preguntó: "¿Cómo estás, mi niña?¿Sabes que tu amiga Dajù se ha ido?" Bāichā lloró y confesó su amor por Dajù.Mientras Matriarca Jiaméng hablaba con Bāichā, Fénjíng entró rápidamente y dijo: "¡Báoyū está buscándonos!" La noticia acongojó a Matriarca Jiaméng.
Llegaron al dormitorio de Báoyū para que este viera a Dajù una vez más, pero el dolor hizo que llorara amargamente.
Finalmente, las demás se unieron en su duelo, con Bāichā y Zijun sollozando especialmente.Mientras tanto, Báoyū estaba determinado a ver a Dajù una vez más antes de recuperarse por completo.
Matriarca Jiaméng no quería que se entrometiera en sus pensamientos, así que lo mantuvo ocupado con otras tareas.
Al final, cuando el médico decidió que Báoyū estaba mejorando, su madre le permitió visitar a Dajù una vez más.
Fénjíng y Tíaotún lo ayudaron a encontrar la paz en su mente.Días después, Matriarca Jiaméng se entristeció al ver cómo Bāichā trataba con delicadeza el tema de su boda con Báoyū.
Bāichā sabía que Dajù no estaría presente para aconsejarla y decidió pedirle ayuda a Matriarca Jiaméng.Finalmente, la ceremonia de boda se llevó a cabo con mucha alegría y felicidad en el hogar de Bāichā.
Las lágrimas de tristeza derramadas se secaron y el nuevo matrimonio comenzaba a florecer entre los jóvenes novios.En las semanas que siguieron, Matriarca Jiaméng continuó ocupada cuidando de Báoyū, mientras que Madre Shānfūn trataba de recuperarse del dolor.
A medida que pasaban los días, la felicidad parecía reemplazar el dolor en sus corazones.Un día, Matriarca Jiaméng se dirigió a casa de las tías y propuso una nueva ceremonia para unir a Bāichā y Báoyū.
Las tías aceptaron con gusto y comenzaron los preparativos para la gran celebración.Mientras tanto, en el hogar de las tías, Fénjíng estaba ocupada organizando todo lo necesario para la ceremonia.
Cuando se enteró de la noticia, no pudo contener su alegría.Finalmente, la fecha del casamiento llegó y todos estaban emocionados por la unión de Bāichā y Báoyū.
El banquete de bodas fue un día lleno de risas y felicidad para todos los que asistieron.Con el tiempo, las heridas de Dajù fueron sanando poco a poco en los corazones de todas aquellas que la amaban.
La tristeza se transformaba lentamente en paz y alegría, renovando la esperanza de un futuro mejor para todos ellos.
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