Capítulo 42: El viejo y su nieto venden carbón (2/2)
Huayu, trescientos li al sur de Huayu, estaba cubierta por una gran nevada. El viento helado se esparcía a través del paisaje blanco.
Un anciano vestido de negro caminaba con gracia sobre la nieve, sus manos en los bolsillos. A pesar de que no había aldeas ni hospederos cerca, la escena era desoladora y fría. El viejo parecía poseer algo de artes marciales, pero no mostraba signos de arrogancia. Con un abrigo largo negro y botas gruesas cubiertas de nieve, el anciano avanzó con calma, mirando hacia ninguna parte.
Su caminar inmutable llamó la atención de los monjes y mujeres que pasaban, incluso una joven que llevaba cientos de espadas voladoras. Pero el viejo no prestó atención a nadie, excepto a Dama Guishui.
La dama, sin expresión, se hundía en la nieve con cada paso.
El hombre, al ver que la anciana lo observaba, recogió su aura y la dirigió hacia el Núñez del Agua.
La anciana no mostró ningún cambio en su rostro, pero sus pies hundían más profundamente en la nieve.
El hombre se detuvo de repente, mirando al norte.
La dama Guishui sonrió mientras decía: "Es el Maestro Cao Shijin".
Los jóvenes monjes y mujeres murmuraron entre sí. El viejo dijo: "Solo nos verá si quiere. Si no, no hay nada que podamos hacer".
Las palabras del viejo resonaron en la mente de los presentes.
El anciano caminó hasta el amanecer y llegó a la ciudad emplazada en el norte, Shengwu. La puerta aún estaba cerrada. A pesar de ser una importante urbe, se quedó afuera con otros que vendían mercancía al otro lado.
En la ciudad, un viejo camionero cargaba su carreta de carbón en las calles recién nevadas. El niño vendía el combustible para ganar algo de dinero. Su abrigo era apenas suficiente para protegerlo del frío intenso. Se acurrucó junto a su abuelo, ambos compartiendo el calor.
Una hermosa mujer con ropa blanca se acercó y ayudó a arrancar la carreta.
El viejo notó algo raro e intentó detener al animal, pero era demasiado tarde. El niño miraba sorprendido a la dama.
La dama sonrió: "¿Por qué no avanzas?".
El niño se quedó callado, asombrado por su belleza.
La anciana del Núñez del Agua le acarició el cabello y le preguntó dulcemente: "Me llamo Venta de Carbón. ¿Qué te llamas?".
El niño escondió sus manos detrás y respondió tímidamente: "Abya".
Luego se apresuró a añadir: "Mi madre me dio la vida cerca del agua".
La dama sonrió: "Entonces, siéntate aquí conmigo mientras esperamos".
El niño se escondió junto a su abuelo. La mujer se sentó en una manta de lienzo que cubría el carbón.
Mientras tanto, el Maestro Cao Shijin, cansado de la tenaza de los pensamientos y las intenciones del viejo, decidió esperar hasta que Duke Xun Fengnian apareciera.