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Capítulo 112: Mujer Religiosa Viva Condenada a Gran Desastre, Loba Muerta Viaja al Inframundo (3/3)

Zhiyi llamó a las sirvientas y criadas para ayudarla. El portero de nombre Bao Yong les gritaba desde el portón: "¡Echad a estas serviles que no tienen nada que hacer! ¡Cerrad el portón!" Las sirvientas trataron de calmarlo, pero Zhiyi estaba alarmada y decidió buscar a Huaiyin.
Algo desesperada, Zhiyi se cortó los cabellos con la esperanza de tomar el hábito monástico. Las sirvientas, Zhenping y las demás, intentaron detenerla pero ya era tarde. Las criadas estaban atónitas ante lo que había hecho.
En ese momento, llegó la cocinera de Huaiyin para buscar a su amiga. Zhiyi se sorprendió al verla. "¿Dónde está Huaiyin?", preguntó la cocinera. Zhiyi relató el incidente y cómo no había encontrado a Huaiyin.
Zhiyi se llenó de miedo e incertidumbre, recordando las palabras de Bao Yong sobre los rufianes. Entonces, una idea le vino a la mente: "Si logro ser como Huaiyin, estaré bien". Pero estaba preocupada por su posición en la familia y decidió no decir nada.
Mientras tanto, en casa, Jialian regresaba de visitar el monasterio. Había revisado a los custodios y presentado la lista de pertenencias robadas. Informó todo a Jia Zheng. Este asintió, mostrando acuerdo con su hijo.
Al enterarse de la situación, las esposas y madres del hogar estaban alarmadas. Las criadas y sirvientas prepararon los vehículos. La casa estaba en ebullición mientras se despedían de sus seres queridos en el altar familiar.
Ocurrió que Zhao Yifang seguía tumbada en el suelo. Su hermana Xiuxing intentó ayudarla, pero cuando ella abrió los ojos y comenzó a convulsionar, asustaron a todos presentes. Jia Huan corrió a llamar ayuda.
"¡No regresaré con ustedes! Seguiré a la Señora Vieja al sur", exclamó Zhao Yifang mientras se desplomaba. Las sirvientas trataron de calmarla, pero la situación no mejoró.
Las esposas Jia Zheng y Wang Shu no dijeron nada, solo Zhaoyun rogó que dejara de gritar. "¡No me culpes! ¡Eso no es lo que dijo el espíritu de Ye!"
En ese momento, Jia Zheng envió a Bao Yong para ver cómo estaba Jia Huan. Las sirvientas explicaron la situación, y Bao Yong le dijo: "No hay nada extraño. Vámonos".
Jia Zheng y las esposas regresaron al hogar, donde Zhiyi se sintió más sola que nunca. Los días pasaban y nadie sabía lo que había sucedido con Huaiyin.
En la casa de Jia Zheng, Jia Zheng y Wang Shu hablaron sobre los robos y las consecuencias. Bao Yong intentó disimular pero no pudo evitar preocuparse por su esposa.
Al día siguiente, Lin Zhihao llegó a la oficina del jefe familiar para informar. Jia Zheng se quejó de los rufianes, acusándolos de deshonrar a la familia.
Jia Rong y Jia Yun, hermanos de Jia Zheng, fueron llamados a una conferencia. Bao Yu quiso acompañarlos pero su padre le dijo: "No te metas en esto".
Bajo estas circunstancias, el futuro parecía incierto para la familia Jia.
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