Capítulo 93: Sirviente Zhen alinea con Jia; monasterio Agua Lune revoluciona caso. (3/3)
Dijo: "No puedo entrar con el dinero. ¿Qué hago aquí? Esto está muy frío. ¿Qué me dices? Traigo algunas frutas y vino para que podamos divertirnos."
Las chicas estaban encantadas, armaron una mesa y hasta invitaron a las monjas, pero Fang Guan no asistió. Jia Qin tomó un poco de vino y decidió jugar a los dados.
Qian Xiang y Qian Xian dijeron: "No somos buenas en eso. Mejor juguemos al parchís. El que pierda beberá una copa, será más emocionante."
Una de las monjas dijo: "Es aún temprano, mejor bebamos un poco antes y nos retiramos quienes quieran. Aquellos que acompañen a Jia Qin la noche entera podrán quedarse hasta tarde."
Justo entonces entró la portera diciendo: "Rápido, el señor Lai ha llegado." Las monjas se apresuraron a recoger. Jia Qin dijo: "¡Es por mi cuenta!" Pero Lai Da ya estaba allí.
Lai Da le preguntó: "¿Qué haces aquí?"
Jia Qin respondió: "Vengo con el dinero."
Lai Da ordenó que prepararan las carretas y se llevaran a las chicas, diciendo: "Es un llamado oficial. No digáis nada."
Al enterarse Jia Zhen de la noticia, se puso furioso e inmediatamente fue al juzgado. Jia Lan no pudo alejarse. Justo cuando un sirviente entró a informarle que el juzgado era para él esa noche.
Jia Zhen quedó confundido y esperó a Lai Da, pero tenía que tomar sus turnos. Jia Lan le explicó: "Lai Da salió después de almorzar. La abadía está a veinte leguas. Si llega hoy, será tarde. Si el Señor Zhen necesita tu ayuda, vete y Lai Da se encargará."
Jia Zhen acudió al juzgado.
Mientras tanto, Jia Lan aprovechaba para regresar a su habitación. En el camino, se quejaba de la idea de Xue Baochai. Aunque quería expresarlo, no se atrevió por estar enfermo y decidió aguantar.
Primero, Ping'er informó a Xue Baochai. Esta estaba preocupada después de una mala noche, sin energía y pensaba en el incidente del Templo de Hierro. Al escuchar la noticia sobre la nota anónima, se asustó.
Ping'er respondió: "Es definitivamente algo escabroso."
Xue Baochai preguntó: "¿Qué monjas son?"
Ping'er respondió: "Son las de Agua y Luna."
Baochai le pidió a Ping'er que investigara. Mientras tanto, en la abadía...
Jia Qin recibió el papel con asombro. Se puso pálido al leerlo.
Jia Qin exclamó: "¿Quién hizo esto! Yo no he hecho nada malo. ¿Por qué me están metiendo en esto? Sólo vengo una vez al mes, sin problema."
Jia Lan le preguntó: "¿Qué has hecho?"
Jia Qin confundido, no sabía cómo explicarlo.
Jia Lan se burló: "¡Tonto! Ve a ver por ti mismo." Le entregó el papel.
Jia Qin lo leyó y se puso pálido. Jia Qin exclamó: "¿Quién hizo esto? ¡Yo no hice nada malo! ¿Por qué me están metiendo en esto? Si mi padre se entera..."
Se arrodilló implorando a Jia Lan: "¡Tío, tío! Ayúdame."
Jia Lan decidió: "Si el padre te pregunta, ¡confiesa que todo fue tu idea!" Le dio el papel a Lai Da. Tras algunos momentos, Lai Da llegó y hablaron. Jia Lan le dijo: "¡No mintas! Si se entera..."
Lai Da propuso una solución: "Si quieres resolver esto, confeséalo enseguida."
Jia Qin asintió y siguió a Lai Da. En la salida, Jia Qin se arrodilló implorando a Lai Da.
Lai Da le dijo: "Piensa bien lo que has hecho. Si el padre te pregunta, ¡confiesa!"
Jia Qin confundido aceptó la sugerencia y salió con Lai Da. Al llegar a un lugar desolado, Jia Qin se arrodilló ante Lai Da.
Lai Da le dijo: "No es normal, ¿quién se ha enfadado contigo?" Jia Qin pensó y recordó a Fang Guan.
Continuará...