En la Encrucijada Surge una Oportunidad, Pero las Sombras Nunca Se Unen. (2/2)
Al día siguiente, el señor Fan se fue, y Ye también regresó a la escuela. Sus compañeros lo saludaron y lo visitaron, y la mayoría de ellos querían conocer a la señorita Xius y pedirle que fuera su maestra de artes marciales. Ye también quería que la señorita Xius fuera su maestra, así que se acercó a ella. El quinto día, Ye tomó un autobús y condujo directamente hacia la Montaña Oeste. Cuando llegaron a las afueras de la Templo de la Montaña, preguntaron a los aldeanos, y efectivamente encontraron un Jardín de las Enredaderas, y había una carretera que conducía directamente al jardín. Ye dijo al conductor del autobús: "Conduce directamente a ese jardín". Después de llegar al Jardín de las Enredaderas, Ye salió del autobús, y se sorprendió al ver que el jardín era un lugar encantador. Tenía una pared de piedra de unos metros de alto, y dentro había un pequeño jardín. También había una casa de estilo occidental, que era muy elegante. Ye miró a su alrededor, y de repente vio a la señorita Xius, y la llamó: "¡Señorita Xius!" La señorita Xius también vio a Ye, y se sorprendió: "¿Qué haces aquí?" Ye: "¡Señorita Xius, me he perdido!" La señorita Xius: "¡Oh, qué torpe!" La señorita Xius se rió, y luego dijo: "Vamos, te ayudaré a encontrar tu camino". La señorita Xius: "¿Dónde vives?" Ye: "Vivo en la Montaña Oeste, en una casa de estilo occidental. No es muy lejos de este jardín". La señorita Xius: "¿Qué tal?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "Está bien, vamos a mi casa". La señorita Xius llevó a Ye a su casa. La casa era una casa de estilo occidental, y había un pequeño jardín. La señorita Xius: "¿Qué quieres hacer?" Ye: "No sé, ¿qué hago aquí?" La señorita Xius: "¡No te preocupes, te ayudaré!" La señorita Xius llevó a Ye de vuelta a su casa. La señorita Xius: "¿Qué tal?" Ye: "No sé, ¿qué hago aquí?" La señorita Xius: "Vamos, vamos a mi casa". La señorita Xius: "¡Voy a cocinar para ti!" La señorita Xius llevó a Ye a su casa, y la señorita Xius fue muy amable con él. La señorita Xius le preparó una comida deliciosa, y luego le preguntó por qué había venido. Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué no?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" Ye: "No, no, no". La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" 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La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿Por qué?" La señorita Xius: "¿En la casa, la señora Hsu, después de mirar por la ventana y dar algunos pasos, llegó a un árbol que conocía bien. Sonrió y dijo a la persona que estaba con ella: "De verdad, no te preocupes, ¡disfruta de la tranquilidad!" Luego, sin más preámbulos, se alejó volando. Pero antes de irse, dejó algo en el pie del árbol. La persona que estaba con Hsu corrió a recogerlo. Era una bolsa de papel. Al abrirla, encontró una tira de cabello negro y fino, y una foto de Hsu, con la cara, pero sin nombre. En la parte trasera, había dos líneas de texto que decían: "La Sra. Ho dijo: No apruebas la parte final de la hermana de trece años, pero tienes buen juicio y buen gusto, así que déjame esto como recuerdo". Hsu leyó las palabras dos veces y se dio cuenta de que había desaparecido. Miró la luz del sol que entraba por una ventana, y comenzó a llorar. En ese momento, alguien detrás de ella dijo: "Qué bien que se conocen, yo también me gustaría que conociera a alguien". La Sra. Hsu se giró y vio a la Sra. He, que la saludó: "¿La Sra. He? ¿Pueden venir a mi casa a tomar algo?" Hsu rápidamente recogió la bolsa y dijo: "Primero necesito ir a la casa de Hsu en la montaña. Luego, vendrán a mi casa". La Sra. He dijo: "Entonces, ¿no volverás a la ciudad hoy? ¿Puedo invitarte a cenar aquí?" Hsu no pudo decir que no, así que aceptó. La Sra. He la llevó a la casa de Hsu en la montaña. Allí, Hsu abrió una ventana a la habitación. Se sentaron y Hsu miró la foto. La Sra. He también miró la foto y dijo: "Qué bonita es la flor de Magnolia". Hsu dijo: "Sí, las flores de Beijing son muy bonitas". La Sra. He dijo: "Pero yo no conozco nada de flores, así que siempre vivo en la montaña. No he visto muchas flores". Hsu dijo: "Si quieres, te puedo enseñar". La Sra. He dijo: "No, no, yo ya soy muy sabia, no necesito que me enseñes". Hsu y la Sra. He hablaron durante un tiempo. Hsu le contó a la Sra. He sobre su vida en la ciudad. La Sra. He le contó a Hsu sobre su vida en la montaña.