Capítulo 12: Señorito (2/2)
Así, el funcionario se presentó como "Maestro Wang", y Yun Ye y Cheng Zong se presentaron también. Maestro Wang escuchó atentamente sus historias, y luego dijo: "Maestro, entiendo. El joven es un talento extraordinario. Su habilidad para crear sal es algo que no se ha visto en muchos años. No debemos dejar que este talento se desperdicie".
Maestro Wang, al final, se despidió de Yun Ye y Cheng Zong.
Yun Ye y Cheng Zong se sentían un poco confundidos. ¿Qué había pasado? ¿Por qué Maestro Wang los había admirado tanto?
Mientras estaban pensando en esto, un joven llegó corriendo. Estaba vestido con ropas elaboradas y tenía una insignia en el pecho. Se presentó como "Maestro Li", y dijo: "¡El Emperador ha enviado un mensaje para el joven Yun Ye!"
Al escuchar esto, Yun Ye se sobresaltó. ¿Por qué el emperador lo había llamado? ¿Qué podía querer?
Maestro Li explicó que el emperador había oído hablar de las habilidades de Yun Ye para crear sal, y quería invitarlo a la capital para que sirviera al imperio.
Yun Ye se sintió muy honrado, pero también muy preocupado. No era un hombre de altos vuelos, y no tenía experiencia en la corte imperial.
Cheng Zong tomó la iniciativa y dijo: "Maestro, el joven es un talento extraordinario. No creo que deba rechazar el llamado del emperador".
Maestro Li asintió y dijo: "Entonces, Maestro, ¿estás dispuesto a ir a la capital para servir al emperador?"
Yun Ye y Cheng Zong se miraron. Al final, Yun Ye decidió aceptar el llamado del emperador.
Maestro Li se despidió de ellos y se fue.
Al día siguiente, Yun Ye y Cheng Zong se encontraron con Maestro Wang de nuevo. Maestro Wang les explicó que el emperador había concedido a Yun Ye el título de "Júnior de la Corte", y les había encargado que crearan sal para el imperio.
Yun Ye y Cheng Zong estaban muy contentos. Habían logrado obtener un título, y estaban sirviendo al emperador.
Yun Ye y Cheng Zong se fueron a la capital, donde fueron recibidos por un grupo de funcionarios. Los funcionarios estaban muy impresionados con las habilidades de Yun Ye para crear sal, y pronto se le encargó proveer sal para toda la capital.
Yun Ye y Cheng Zong estaban muy contentos con su nueva vida. Habían alcanzado una posición de prestigio, y estaban sirviendo al imperio.
Sin embargo, Yun Ye sabía que no podía relajarse. Tenía que seguir trabajando duro para mantener su posición.
Yun Ye y Cheng Zong se dedicaron a crear sal, y pronto se hicieron famosos en toda la capital.