Capítulo 6: Renuncia Oficialidad, Encuentra Hombres Justos y Santos, Dragon Juzga Almas Enojadas (3/3)
Wang había estado en la sala de los sacrificios, y estaba a punto de entrar, cuando un oficial, llamado Yang Dajie, lo detuvo. "Eres un funcionario, y tienes que entrar a la sala para deshacer el mal". Yang Dajie, que era conocido por ser muy valiente, y por su fuerte carácter, era conocido por todos como "Yang Dajie". El Emperador le entregó una espada, y le dijo que la usara para patrullar la ciudad por la noche. Esa noche, Yang Dajie entró en la sala. "¿Por qué me miras con tanta desconfianza?", preguntó. "Soy un oficial, y tengo que cumplir con mi deber". "No puedes decir eso", dijo Yang. "No me mires así". Y entró en la sala. En la sala, había muchos sirvientes. Uno de ellos, el jefe, se acercó y le preguntó: "¿Qué es lo que el señor hace aquí?" "Estoy aquí para deshacer el mal", respondió Yang. "Soy un oficial, y he sido enviado por el Emperador". "Bien, bien", dijo el jefe. "Vuelve a tu cama, y no molestes a nadie". Y Yang, junto con el jefe, salió de la sala. En la sala, había un grupo de personas sentadas. Una de ellas, una mujer, se levantó y le preguntó: "¿Quién eres tú?". "Soy Wang", respondió Yang. "Y he sido enviado por el Emperador para deshacer el mal". "No te preocupes", dijo la mujer. "Te dejaré en paz".
Después, se acercó a la puerta de la sala. Yang se detuvo, y miró a Wang. "Soy un funcionario, y tengo que entrar a la sala para deshacer el mal". Wang escuchó esto, y se acercó lentamente, y entró en la sala. En el centro de la sala, había un trono, y Wang hizo tres reverencias ante el trono. También había un lugar para sentarse, y Wang se sentó.
Mientras Wang estaba sentado en el trono, de repente, vio que un gran tornado se levantaba de la alfombra. Se movía rápidamente, y parecía que estaba hecho de viento. Wang observó con curiosidad, y vio que la luz de las lámparas se atenuaba, y Yang se caía; pero en un momento, se levantó, y entró en la sala. La luz de las lámparas volvió a brillar. Wang pensó que Yang estaba tratando de engañarlo, por lo que se acercó y le preguntó: "¿Qué quieres?". Wang respondió: "Soy un fantasma, y he venido aquí para hacerte daño". "No me hagas daño", dijo Wang. "Sólo quiero irme". Wang respondió: "No puedo permitirte irte". "Tienes que esperar aquí, y esperaré a que llegue el Emperador". Wang respondió: "No puedo esperar aquí". "Sólo puedo esperar aquí, y esperaré a que llegue el Emperador".
Después de un rato, Wang vio que Yang había vuelto a estar despierto. "Oh, ¿qué pasó?", preguntó Wang. "Estaba durmiendo, y me desperté, y vi que estabas allí". Wang respondió: "Soy un fantasma, y he venido aquí para hacerte daño". "No me hagas daño", dijo Wang. "Sólo quiero irme". Wang respondió: "No puedo permitirte irte". "Tienes que esperar aquí, y esperaré a que llegue el Emperador".
"Así que, ¿qué puedo hacer?", preguntó Wang. "Sólo necesito que te vayas, y yo te iré". Wang respondió: "No puedo permitirte irte". "Tienes que esperar aquí, y esperaré a que llegue el Emperador".
(Continuará en el próximo capítulo)