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Capítulo 423: Sin pausa (3/3)

— Tiene cierta comprensión — susurró. En ese momento, en el interior del arcoíris dorado, White Xiaoqin respiraba agitadamente, saliendo de la roca del ser de piedra y dirigiéndose hacia su cabeza, que era el lugar más peligroso.
Aún con las dudas resueltas, su conciencia espiritual se extendía en todas direcciones. Con cada observación, poco a poco comenzaba a comprender el cuerpo del ser de piedra.
La escena horrorosa atrajo la atención de todos, incluso los dos gigantes de piedra parecieron notar a White Xiaoqin y sus ojos brillaron con un brillo especial. No obstante, no lo detuvieron y continuaron su lucha.
En el arcoíris estelar, los cultivadores del Valle Eterno del Cielo Estrellado observaban la escena. En el momento en que White Xiaoqin se aproximaba a la cabeza de uno de los gigantes de piedra, esta se movió bruscamente, y una tormenta se formó alrededor.
La tormenta abarcó todo el área y los cultivadores de otras rocas tuvieron que protegerse. Al golpeo siguiente, White Xiaoqin gritó "Fusión del Espíritu" y usó el Mandato de la Montaña Humana para practicar la técnica.
La fusión del espíritu era una técnica que había intentado varias veces antes pero siempre fallaba. Sin embargo, en ese momento, una explosión resonó en su mente. Sentía que había establecido un vínculo extraño con el gigante de piedra.
Ese vínculo era especial e indescriptible; podía sentir las emociones y experiencias del ser de piedra: sus tristezas, sufrimientos, y hasta una ira hacia el universo.
El cuerpo de White Xiaoqin se tembló mientras el gigante de piedra lo miraba con un brillo especial en los ojos, deteniendo su mano que iba a agarrar a White Xiaoqin para cambiar a una movida de cabeza.
Con un giro, una tormenta arrastró a White Xiaoqin hacia atrás y hacia la salida del arcoíris dorado. La velocidad fue tal que en cuestión de segundos, White Xiaoqin se vio al borde del arcoíris amarillo.
White Xiaoqin respiraba con dificultad cerca del borde. De repente, una onda de teletransportación lo envolvió y a punto estuvo de ser teletransportado a la siguiente capa del arcoíris amarillo. Pero en el último momento, miró al gigante de piedra que había regresado a su lucha.
El rugido retumbó en el aire, como si esa demostración nunca terminara ni hasta su muerte — no acabaría jamás (aún por continuar).
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