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Capítulo 115: No! No lo cuenten. (2/3)

  Esta era la decisión de Bai Xiaocun, y era la decisión unificada de todos los discípulos del sur. Afortunadamente, Bai Xiaocun reaccionó rápido y logró escapar. Si hubiera tardado un momento, definitivamente lo habrían atrapado.
  "¡Atrapar a Bai Xiaocun!"
  "¡Y también al conejo parlanchín!"
  "¡Atrapar a Bai Xiaocun, atrapar al conejo parlanchín!"
  Después de buscar durante varias horas, no pudieron encontrar a Bai Xiaocun. Todos los discípulos estaban desesperados, e incluso algunos de ellos habían salido del templo para buscar. Algunos de ellos, en particular, fueron muy enojados y rugieron.
  "Bai Xiaocun, ¡te encontraremos!"
  "¡No importa dónde estés, te encontraremos!"
  "¡Estúpido, ¿dónde estás?"
  Después de buscar durante mucho tiempo, no pudieron encontrar a Bai Xiaocun, y todos los discípulos estaban desesperados.
  "Bai Xiaocun se ha escondido en algún lugar, ¡debemos buscarlo en todas las áreas!"
  "¡Sí, debemos buscarlo en todas las casas, en todas las cuevas!"
  "¡Tenemos que buscarlo en todos los lugares!"
  Pero justo cuando todos estaban desesperados, un discípulo gritó: "¡Maestro, Bai Xiaocun se ha escondido en el cueva de nuestro maestro!"
  Todos miraron hacia la cueva, y luego miraron hacia la cueva de su maestro, y vieron a Bai Xiaocun.
  Bai Xiaocun también escuchó, y corrió hacia la cueva, y cuando llegó allí, vio a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
  Bai Xiaocun gritó y lloró, y luego se arrodilló frente a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
  Bai Xiaocun gritó y lloró, y luego se arrodilló frente a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
  Bai Xiaocun gritó y lloró, y luego se arrodilló frente a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
  Bai Xiaocun gritó y lloró, y luego se arrodilló frente a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
  Bai Xiaocun gritó y lloró, y luego se arrodilló frente a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
  Bai Xiaocun gritó y lloró, y luego se arrodilló frente a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
  Bai Xiaocun gritó y lloró, y luego se arrodilló frente a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
  Bai Xiaocun gritó y lloró, y luego se arrodilló frente a su maestro.
  "¡Maestro, yo... yo no quiero hacerte daño!"
  "¡Maestro, por favor, perdoname!"
  "No, no, no..."
  "¡No, no, no!"
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