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Capítulo 74: Adivinación (2/3)

Xu Fengyan y la gente de Luo se instalaron en un hotel, y el anciano Luo ya había pagado la cuenta. Xu Fengyan no quería gastar mucho dinero, así que salió a explorar la ciudad. Caminó por varias calles, y vio una tienda de adivinación, donde un anciano estaba sentado en un banco y mirando al mundo, aparentemente esperando a que alguien lo visitara.
Xu Fengyan dudó por un momento, luego se acercó al anciano y le habló:
"Anciano, he oído hablar de ti, y estoy interesado en que me adivines el futuro."
El anciano levantó la vista, examinó a Xu Fengyan de arriba a abajo, y luego sonrió: "Por supuesto que soy un experto, ¿qué quieres saber?"
Xu Fengyan se acercó y dijo: "Anciano, quiero saber si tendré una buena vida."
El anciano asintió y dijo: "Está bien, déjame ver."
El anciano sacó una serie de objetos de su bolsillo, incluyendo un puñado de piedras, un trozo de papel, y un pequeño espejo. Luego, comenzó a hablar en voz alta, moviendo los objetos de una manera misteriosa.
Xu Fengyan escuchó atentamente, aunque no entendía lo que estaba diciendo, podía sentir la atmósfera en la tienda de adivinación. El anciano parecía estar realmente intentando adivinar algo.
Después de unos minutos, el anciano dejó de hablar y miró a Xu Fengyan. "Está bien, ahora te diré lo que he visto."
Xu Fengyan se inclinó hacia adelante, esperando ansiosamente la respuesta.
El anciano dijo: "Veo que tienes una vida larga y próspera."
Xu Fengyan sonrió. "Eso es bueno."
El anciano continuó: "Veo que tendrás muchas oportunidades, pero también tendrás muchos desafíos. Debes ser astuto y trabajar duro para alcanzar tus objetivos."
Xu Fengyan escuchó atentamente.
El anciano terminó: "Está bien, ahora debes pagarme."
Xu Fengyan pagó al anciano, y luego salió de la tienda.
Xu Fengyan y la gente de Luo se instalaron en un hotel, y el anciano Luo ya había pagado la cuenta. Xu Fengyan no quería gastar mucho dinero, así que salió a explorar la ciudad. Caminó por varias calles, y vio una tienda de adivinación, donde un anciano estaba sentado en un banco y mirando al mundo, aparentemente esperando a que alguien lo visitara.
Xu Fengyan dudó por un momento, luego se acercó al anciano y le habló:
"Anciano, he oído hablar de ti, y estoy interesado en que me adivines el futuro."
El anciano levantó la vista, examinó a Xu Fengyan de arriba a abajo, y luego sonrió: "Por supuesto que soy un experto, ¿qué quieres saber?"
Xu Fengyan se acercó y dijo: "Anciano, quiero saber si tendré una buena vida."
El anciano asintió y dijo: "Está bien, déjame ver."
El anciano sacó una serie de objetos de su bolsillo, incluyendo un puñado de piedras, un trozo de papel, y un pequeño espejo. Luego, comenzó a hablar en voz alta, moviendo los objetos de una manera misteriosa.
Xu Fengyan escuchó atentamente, aunque no entendía lo que estaba diciendo, podía sentir la atmósfera en la tienda de adivinación. El anciano parecía estar realmente intentando adivinar algo.
Después de unos minutos, el anciano dejó de hablar y miró a Xu Fengyan. "Está bien, ahora te diré lo que he visto."
Xu Fengyan se inclinó hacia adelante, esperando ansiosamente la respuesta.
El anciano dijo: "Veo que tienes una vida larga y próspera."
Xu Fengyan sonrió. "Eso es bueno."
El anciano continuó: "Veo que tendrás muchas oportunidades, pero también tendrás muchos desafíos. Debes ser astuto y trabajar duro para alcanzar tus objetivos."
Xu Fengyan escuchó atentamente.
El anciano terminó: "Está bien, ahora debes pagarme."
Xu Fengyan pagó al anciano, y luego salió de la tienda.
Xu Fengyan y la gente de Luo se instalaron en un hotel, y el anciano Luo ya había pagado la cuenta. Xu Fengyan no quería gastar mucho dinero, así que salió a explorar la ciudad. Caminó por varias calles, y vio una tienda de adivinación, donde un anciano estaba sentado en un banco y mirando al mundo, aparentemente esperando a que alguien lo visitara.
Xu Fengyan dudó por un momento, luego se acercó al anciano y le habló:
"Anciano, he oído hablar de ti, y estoy interesado en que me adivines el futuro."
El anciano levantó la vista, examinó a Xu Fengyan de arriba a abajo, y luego sonrió: "Por supuesto que soy un experto, ¿qué quieres saber?"
Xu Fengyan se acercó y dijo: "Anciano, quiero saber si tendré una buena vida."
El anciano asintió y dijo: "Está bien, déjame ver."
El anciano sacó una serie de objetos de su bolsillo, incluyendo un puñado de piedras, un trozo de papel, y un pequeño espejo. Luego, comenzó a hablar en voz alta, moviendo los objetos de una manera misteriosa.
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